jueves, 1 de octubre de 2015

LA OCTAVA DE TRABAJO 3

LA OCTAVA DE TRABAJO 3
Por: Maurice Nicoll

Mediante una correcta valoración el Trabajo llega a ser emocional.
                                   
Un hombre, una mujer, deben empezar a ver por sí mismos la verdad del Trabajo.

¿Por qué?

Porque de otro modo este no llega a ser emocional.

Esto es, no toca el centro emocional.

Si no se lo hace, permanece meramente en la memoria externa de la parte formatoria del centro intelectual.

Es una memoria desprendida, que no afecta nuestra vida.

Es una memoria comparable, digamos, a recordar las fechas de las batallas en la historia.

No es aún parte de uno mismo.

Ahora bien, se dice a veces que uno de los objetos supremos del Trabajo es el de despertar el centro emocional.

¿Qué significa despertar el centro emocional?

Tal como somos, el centro emocional está en muy mal estado.

Es "impuro".

Hablemos de esta impureza.

Ninguna persona que ha empezado a dar el sonido de la nota Re del Trabajo en su vida —esto es, que aplica sinceramente las ideas del Trabajo a si misma por medio de la observacion de si— puede negar el gran poder de las emociones negativas.

El centro emocional es impuro, ante todo, debido a la terrible masa de emociones negativas que nos gobiernan y al mismo tiempo a toda la humanidad.

Les recuerdo otra vez lo que el Trabajo dice —que no son los deseos de sexo o de poder los que gobiernan al mundo, sino las emociones negativas—.

Y esto se aplica a cada uno de nosotros.

Nos han enseñado que el centro emocional nació en nosotros libre de su parte negativa.

Pero por haber nacido entre gentes dormidas, todas profundamente dormidas bajo el poder de las emociones negativas, adquirimos al poco tiempo una parte negativa del centro emocional, que se acrecienta cada vez más.

Esta es, pues, una de las impurezas que afectan este centro, que si trabaja correctamente nos provee de lo que carecemos y nos procura una fuente interior de fuerza para cuya explicación carezco de palabras.

Tal como es, tenemos una maravillosa fuente interior de emociones negativas y desdichas.

Asi el trabajo —el trabajo verdadero, practico y arduo— contra las emociones negativas, que consiste en no identificarse con ellas, no ceder a ellas, no dejarse llevar por ellas, no creer, en ellas, separar el sentimiento de "yo" de ellas —es necesario—.

Ahora bien, es imposible pasar de la nota Mi a la Nota Fa en la octava de Trabajo creyendo en las emociones negativas.

Solo la comprensión de la verdad del Trabajo posibilita pasar de Mi a Fa —esto es, nos ayuda a hacerlo—.

Vemos mediante el estudio de si que las emociones negativas siempre mienten y pervierten la verdad.

Toman las cosas como desean.

Las emociones negativas deforman todo.

Deforman, retuercen, niegan, aborrecen —porque en el fondo todas las emociones negativas llevan al odio y la violencia y asi al temor.

Odio, violencia y temor forman una típica triada de fuerzas en la que cada una depende de las otras.

De resultas de esta distorsión producida por las emociones negativas en nosotros, se originan varias formas de mentira.

Y además es necesario comprender que nadie puede pasar de la nota Mi a la nota Fa a menos de conocer como se miente y de haber observado la mentira en si mismo.

Hay muchas formas de mentiras a las que se refiere el Trabajo.

Una de ellas, y una que es comparativamente inocua, es escribir o decir algo que ha sucedido de tal manera que lo hace ver a uno mejor de lo que es.

Pero hay formas malvadas de mentira que surgen de estados negativos profundamente arraigados, que no se reconocen por estar cubiertos con nubes de auto-justificación.

Si no se las reconoce solo se puede hacer sonar Mi muy débilmente.

Es no conocerse a si mismo y, como sucede a menudo, es negarse absolutamente a ampliar la conciencia de si que incluye dicha mentira.

A veces esto se debe a alguna imagen de si extraordinariamente satisfactoria, en la que una persona se ve justa y honorable, impidiéndole que se produzca el necesario acrecentamiento de conciencia, que solo se logra sacrificando la propia vanidad.

A este respecto cabe recordar que cada vez que decimos "yo" en realidad estamos mintiendo.

¿que "yo"?

Por mucho tiempo todos decimos "yo" con tanto énfasis y confianza, como si el "yo" real controlase todo lo que hacemos y decimos y pensamos y sentimos.

Pero si hacemos sonar eventualmente un fuerte Mi, tales ilusiones ya no tienen más poder.

En suma, hemos de aceptar, soportar lo que somos, que es la única manera de aceptar y soportar a los otros en el Trabajo.

Retornando a la cuestión de la impureza del centro emocional —hay otra impureza que el senor Ouspensky explicó mejor al referirse a ella en "Tertium Organum".

Dare las siguientes citas y luego dejaré la cuestión abierta al debate, haciendo hincapié en la observacion: "Es imposible conocer por medio de emociones impuras".

El senor Ouspensky escribió: "Las emociones impuras dan un conocimiento oscuro, no puro, asi como un espejo impuro da una imagen confusa.

La emoción pura da una imagen clara, pura de lo que se quiere conocer.

Esta es la única decisión que se puede tomar.

Llegar a esta conclusión nos salva del error común a los moralistas que dividen arbitrariamente toda emoción en "moral" e "inmoral".

Pero si tratamos de separar la emoción de sus acostumbrados marcos morales, entonces vemos que la cuestión es considerablemente más sencilla, que no hay en su naturaleza emociones puras, ni tampoco impuras en su naturaleza, sino que cada emocion es pura o impura segun haya o no en ella admixtiones de otras emociones.

Puede haber pura sensualidad, la sensualidad del "cantar de los cantares" que se inicia en la sensación de la vida cósmica y nos concede el poder de oír latir el pulso de la naturaleza.

Y puede haber sensualidad impura, mezclada con otras emociones buenas o malas desde un punto de vista moral pero que ensucian igualmente el sentimiento fundamental.

Puede haber simpatía pura, y tambien simpatía mezclada con cálculo para recibir algo en cambio de la simpatía.

Puede haber puro amor al conocimiento, sed de conocimiento por amor al conocimiento, y puede haber inclinación al conocimiento en la cual la consideración de utilidad o provecho tiene máxima importancia.

"En su manifestación exterior las emociones puras e impuras suelen diferir muy poco.

Dos hombres estan jugando al ajedrez, actúan exteriormente de una manera muy similar, pero en uno arde el amor de si, el deseo de victoria, y está lleno de diversos deseos desagradables hacia su rival —-temor, envidia de una hábil jugada, resentimiento, celos, animosidad, o añagazas para ganar, mientras que el otro se contenta simplemente con resolver un complejo problema matemático que esta ante él, sin pensar en absoluto en su rival.

La emoción del primer hombre será impura, por estar muy mezclada.

La emoción del segundo será pura.

El significado de esto es, desde luego, perfectamente claro.


"Ejemplos de una similar división de emociones exteriormente son similares se suelen ver constantemente en las actividades estéticas, literarias, científicas, públicas y hasta en las espirituales y religiosas.

En todos los terrenos de esta actividad solo una victoria completa sobre los elementos seudo-personales lleva a un hombre a una correcta comprensión del mundo y de si mismo.

Todas las emociones coloreadas por tales auto-elementos se asemejan a lentes cóncavas, convexas o de curva imperfecta que reflejan incorrectamente los rayos luminosos y deforman la imagen del mundo.

"Por lo tanto el problema del conocimiento emocional consiste en una preparación correspondiente de las emociones que sirven como órganos de conocimiento.

'Sed como pequenos niños...' y 'Bienaventurados son los puros de corazón....'.

En estas palabras evangélicas se expresa ante todo la idea de la purificación de las emociones.

Es imposible conocer por medio de emociones impuras.

Por ir tanto, en el interés de una correcta comprension del mundo y del si, el hombre ha de emprender la purificación y la elevación de sus emociones.

Maurice Nicoll






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